domingo, 14 de diciembre de 2008

Mi aventura de ser docente.

Después de leer el articulo de José M. Esteve “La aventura de ser maestro” replanteo mi narración inicial y coincido con él en “que se aprende a ser profesor por ensayo y por error”, porque esa fue mi experiencia al no contar con el perfil docente y con el tiempo logré descubrir que el fin de ser maestro era ayudar a los jóvenes a comprenderse a si mismos y al mundo más que acumular conocimientos. Entendí en contra de muchos maestros con perfil y sin el, que mi labor antes que nada me tenia que divertir como dice el autor del artículo. “Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido”
A lo largo de veinte años de labor debió ser difícil crear una identidad propia que demuestre el sentimiento que representa mi compromiso con la labor docente del maestro ideal al de la práctica diaria en el aula y saber transmitirlo a sus estudiantes. Esto fue posible al pasar por un proceso de reconversión del saber y que intentas mostrarlo a tus estudiantes.
La experiencia me permite disfrutar de mi posición en el aula, dependiendo de la capacitad de comunicación con mis estudiantes, para ser un intermediario entre el conocimiento y ellos.
Después de dos décadas de actividades docentes mi futuro inmediato me ha colocado donde quiero estar entre la comunicación y el trabajo colaborativo de mis compañeros docentes para enfrentar el compromiso que la sociedad nos está exigiendo y pasar de enseñar conocimientos a construir aprendizajes con mis estudiantes, y compañeros docentes. Involucrando en una participación activa a los padres de familia para combatir el rechazo de la sociedad a nuestras actividades docentes que para esta no son importantes y trascendentales por sus resultados.
Y mi máxima preocupación es subirme al tren de los cambios que debemos impulsar desde dentro del sistema educativo para el bien de todos.

Saludos
Cornelio

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